Jacob Ludwig Karl Grimm (1785-1863) y Wilhelm Karl Grimm (1786-1859) eran dos hermanos nacidos en Alemania, que tenían como profesión el estudio de la filología y el folclore. Debido a ello, recorrieron su país y fueron hablando con los campesinos, con las vendedoras de los mercados, con los leñadores, para aprender de ellos.
Jacob y Wilhelm Grimm recogían historias de los lugareños, además de estudiar la lengua y su uso, el antiguo folclore de la región, etc.
Iban de acá para allá, interrogaban a la gente, les pedían que buceasen en su memoria en busca de los cuentos que les contaban de pequeños, y tomaban notas inmediatamente.
Con sus investigaciones de las traiciones y de la lengua alemana ellos defendían a su país.
Los hermanos Grimm, en esos recorridos, escuchaban las leyendas que los campesinos alemanes habían oído a sus abuelos y que estos, a su vez, habían aprendido también de sus abuelos.
Los Grimm obtuvieron de una mujer llamada Pastora la mayor parte de las historias que luego recopilaron como Cuentos para la infancia y el hogar, en dos volúmenes, 1812-1815. Y la colección es aumentada en 1857, y conocida como Cuentos de hadas de los hermanos Grimm. Cuentos infantiles y caseros, en 1812. Estos dos hermanos recrearon las historias de los campesinos, y las contaron con gracia y gran sencillez, y lograron que los niños del mundo entero apreciaran la belleza y la maravilla de sus cuentos. De esta manera, hicieron conocer preciosas historias: Hansel y Gretel, Blancanieves, La pequeña vendedora de cerillas, Juan Sin Miedo, y muchas más.
El trabajo científico más importante de Jacob Grimm es la Gramática alemana (1819-1837).
Wilhelm murió el 16 de diciembre de 1859 y el 20 de septiembre de 1863 Jacob.
En 1812, los hermanos Grimm editaron el primer tomo de "Cuentos para la infancia y el hogar", en el cual publicaban su recopilación de cuentos, al que siguió en 1814 su segundo tomo. Una tercera edición apareció en 1837 y la última edición supervisada por ellos, en 1857. Las primeras colecciones se vendieron modestamente en Alemania, al principio apenas unos cientos de ejemplares al año. Las primeras ediciones no estaban dirigidas a un público infantil, en un principio los hermanos Grimm rehusaron utilizar ilustraciones en sus libros y preferían las notas eruditas a pie de página, que ocupaban casi tanto espacio como los cuentos mismos, en sus inicios nunca se consideraron escritores para niños sino folcloristas patrióticos. Alemania en la época de los hermanos Grimm había sido invadida por los ejércitos de Napoleón, y el nuevo gobierno pretendía suprimir la cultura local del viejo régimen de feudos y principados de la Alemania de los principios del siglo XIX.
Seria hasta 1825 cuando alcanzarían mayores ventas, al conseguir la publicación de la Kleine Ausgabe (Pequeña Edición) de 50 relatos con ilustraciones fantásticas de su hermano Ludwing, esta era una edición condensada destinada para lectores infantiles. Entre 1825 y 1858 se publicarían diez ediciones de esta Pequeña Edición.
A mediados del siglo XIX, en algunos sectores de América del Norte la colección de cuentos era condenada por maestros, padres de familia y figuras religiosas debido a su crudo e incivilizado contenido, ya que representaba la cultura medieval con todos sus rígidos prejuicios, su crudeza y atrocidades. Los adultos ofendidos se oponían a los castigos impuestos a los villanos. Un ejemplo se puede ver en la versión original de Blancanieves, a la malvada madrastra se le obliga a bailar con unas zapatillas de hierro ardiente al rojo vivo hasta caer muerta. Los primeros libros ilustrados fueron hechos por los editores ingleses. Una vez que los hermanos Grimm descubrieron a su nuevo público infantil se dedicaron a refinar y suavizar sus cuentos.
Los 210 cuentos de la colección de los Grimm forman una antología de cuentos de hadas, fabulas, farsas rústicas y alegorías religiosas. Hasta ahora la colección ha sido traducida a más de 160 idiomas. Los cuentos y los personajes hoy en día son usados en el teatro, la ópera, las historietas, el cine, la pintura, la publicidad y la moda. Los ejemplares manuscritos de "Cuentos para la infancia y el hogar” propiedad de la biblioteca de la Universidad de Kassel fueron incluidos en el Programa Memoria del Mundo de la Unesco en 2005.Tras la Segunda Guerra Mundial y hasta 1948 estuvo prohibida la venta de los cuentos de los hermanos Grimm en la zona de ocupación inglesa, ya que los ingleses los consideraban como una prueba de la supuesta maldad de los alemanes durante la guerra.
A partir de ahora vamos a conocer, en sucesivas entradas, los distintos cuentos de estos hermanos
LOS CUENTOS MARAVILLOSOS AUN VIGENTES
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martes, 7 de septiembre de 2010
EL CUENTO INFANTIL: INTRODUCCIÓN Y CLASIFICACIÓN
El cuento es un género literario de extraordinaria importancia, tanta que rebasa los límites de la literatura infantil y llega a la literatura adulta dejando, a veces, de ser patrimonio exclusivo de los niños, a los que tampoco iba destinado en un principio. El motivo parece claro: el cuento no nació como género infantil, sino como entretenimiento general; es, en otras palabras, un claro antepasado de la literatura. Además, gracias a los cuentos, se conservan antiguas costumbres de los pueblos y sus relaciones entre sí. El cuento, en definitiva, también es objeto de la investigación folklórica.
Con ello entramos en el carácter oral del cuento y, como tal, en su tradición transmitida de boca en boca, de generación en generación. No olvidemos que “cuento” viene de “contar”, de hablar, en fin. La literatura nació como algo oral, de ahí la importancia que tiene para nosotros el folklore de los pueblos primitivos, porque es la única forma de conocer su cultura, sus creencias y pensamientos.
Todos los cuentos considerados infantiles tienen una construcción similar. Presentan un principio y un final estereotipados y sus personajes muestran cualidades simples y muy marcadas. La descripción del espacio es escasa y las coordenadas temporales no son precisas. Cada personaje personifica un rol: o son muy buenos o muy malos, o muy bellas o muy feas, o muy listos o muy tontos, o muy pobres o muy ricos, o príncipes o mendigos. Todo esto responde a la psicología infantil, ya que en la mente del niño domina la polarización, porque no sabe ver, aún, que todos, en realidad, podemos ser buenos y malos a la vez.
Los cuentos surgen de una sociedad campesino-feudal, aunque la raíz última de los cuentos es antiquísima y se remonta a viejos mitos y leyendas. Es en la sociedad agraria estamental donde se han fraguado las formas actuales de los cuentos de encantamiento. Sus contenidos responden a esa estructura piramidal de la sociedad de príncipes, princesas, caballeros y vasallos o sirvientes.
El cuento tiene una misión concreta, que es preparar para el aprendizaje, iniciar en los ritos de socialización, ya que proporciona distintas claves sobre el futuro comportamiento que se espera del niño.
Los cuentos se habrían perdido en una maraña de versiones sí no se hubiesen preocupado de ello los recopiladores. Sin ellos, los estudios que se siguen realizando sobre el cuento no tendrían objetivo. Al cambiar la forma de vida, los pueblos habrían olvidado el hábito de narrar, y con él, habría desaparecido el último cuento.
Con ello entramos en el carácter oral del cuento y, como tal, en su tradición transmitida de boca en boca, de generación en generación. No olvidemos que “cuento” viene de “contar”, de hablar, en fin. La literatura nació como algo oral, de ahí la importancia que tiene para nosotros el folklore de los pueblos primitivos, porque es la única forma de conocer su cultura, sus creencias y pensamientos.
Todos los cuentos considerados infantiles tienen una construcción similar. Presentan un principio y un final estereotipados y sus personajes muestran cualidades simples y muy marcadas. La descripción del espacio es escasa y las coordenadas temporales no son precisas. Cada personaje personifica un rol: o son muy buenos o muy malos, o muy bellas o muy feas, o muy listos o muy tontos, o muy pobres o muy ricos, o príncipes o mendigos. Todo esto responde a la psicología infantil, ya que en la mente del niño domina la polarización, porque no sabe ver, aún, que todos, en realidad, podemos ser buenos y malos a la vez.
Los cuentos surgen de una sociedad campesino-feudal, aunque la raíz última de los cuentos es antiquísima y se remonta a viejos mitos y leyendas. Es en la sociedad agraria estamental donde se han fraguado las formas actuales de los cuentos de encantamiento. Sus contenidos responden a esa estructura piramidal de la sociedad de príncipes, princesas, caballeros y vasallos o sirvientes.
El cuento tiene una misión concreta, que es preparar para el aprendizaje, iniciar en los ritos de socialización, ya que proporciona distintas claves sobre el futuro comportamiento que se espera del niño.
Los cuentos se habrían perdido en una maraña de versiones sí no se hubiesen preocupado de ello los recopiladores. Sin ellos, los estudios que se siguen realizando sobre el cuento no tendrían objetivo. Al cambiar la forma de vida, los pueblos habrían olvidado el hábito de narrar, y con él, habría desaparecido el último cuento.
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